Cuando me convertí en una niñera

niñeraSiendo una joven de 21 años, madre soltera, veía el mundo que estaba sobre mis hombros, pensar en toda la responsabilidad de cuidar a ese pequeño ser que estaba en mis brazos, alimentarlo, vestirlo, atenderlo, darle estudio, entre tantas cosas lo que más me preocupaba es de dónde sacaría dinero para comprar o adquirir cada cosa que él necesitara, luego pensaba pero cómo cuidaré de él si debo trabajar? Es realmente agónico para cualquier joven madre responderse esa pregunta, sobre todo si estás sola, no tienes una carrera Universitaria, no tienes “contactos”, y vives en un país de pocas oportunidades laborales….aunque pensé: “ en este país es más fácil conseguir trabajo siendo bachiller que siendo licenciado” (vivo en un país donde hay más oportunidades para trabajos menos pagados)…no falta la “buena amiga” que te dice que te conseguirá trabajo en una casa, pero me pide referencias, experiencia y no las tengo, sin embargo ella viendo mi apuro me consiguió la entrevista, la señora donde fui me dijo que quería saber si no me robaría nada, me preguntó que sabía hacer y que me pagaría menos de lo que dicen es el mínimo legal, pero eso es comprensible “no tengo una carrera, soy del campo y tengo una gran necesidad de trabajar por mi hijo”, asi que fui superando esas preguntas diciéndole que era honrada y que aprendo rápido…. donde mi corazón se desgarró es cuando dijo tu salida es cada 15 días; el mundo me pareció aún más pesado de lo que sentí cuando estaba en casa recién estrenada como madre y cuestionando mi futuro, dejar a mi hijo pensé que era lo peor.

Pero la realidad no se hizo esperar y dejé ese pequeño ser en manos de mi hermana mayor que me dijo: “yo te lo cuido y hay me das unos centavos”, el trato me pareció justo, ella haría mi trabajo de cuidar a mi bebé, pero no estaba segura que lo haría a mi modo (como toda mamá cree es el bueno) no estaba segura que lo vería como lo ven mis ojos, sin embargo frente a mi un llanto me recordaba que debía ir a trabajar fuera de casa pues necesitaba comprar las cosas que el dinero puede comprar: comida, vestido, medicinas y hasta un juguete…

Me dijo mi amiga, “dale gracias a Dios que encontraste trabajo y cuidalo”, su frase parecía que yo era afortunada, aun cuando mi corazón sentía que era una mujer desdichada por abandonar a mi bebé.

Llegó el momento de trabajar y ante mi brillaban los ojos inocentes de un pequeño de dos años de edad, entre sonrisas y llantos poco a poco fue confiando en mi, yo hacia las tareas de la casa y cuidaba de él….el tiempo pasó y en cada una de mis salidas el lloraba y yo quizá también lo extrañaba de alguna manera aunque salía corriendo a abrazar a mi hijo,  a preguntar si ha comido, si no se ha enfermado y sobre todo a comprarle todo lo que necesita.

Un día mi jefa me presentó como la NIÑERA de su pequeño hijo y esa palabra sonó en mi como un cargo importante, me di cuenta que yo era la responsable de cuidar de ese niño y que no solo lo bañaba y le daba de comer sino jugaba con él mientras sus padres al igual que yo estaban fuera de casa ganando el sustento para su pequeño tesoro, ese día me di cuenta que todos hacemos algo importante, que todos sacrificamos algo pero que cuidar de un niño me daba la oportunidad de alimentar al mío.

Poco a poco gané la confianza de mis jefes y llegué a casa cada ocho días, para que mi hijo pudiera verme más tiempo, compartir con él, conocernos y disfrutarnos, a mi hijo le gustaba cuando llegaba a casa porque le contaba a sus amigos que él también tenía mamá, pero que trabajaba lejos para comprarle muchas cosas y a mi me gustaba llegar para asegurarme que cuidar de un niño para ver a mi hijo feliz, era algo que valía mucho la pena y me daba la fuerza para continuar adelante.

Ser Niñera es maravilloso, no solo me gano un sueldo sino que he aprendido a ser mejor persona entre cuidar de otros y de los míos!

Anónimo.